¡Feliz desayuno! con las nuevas confituras de Hero

por María Segade

 

Asesorados por la coach Itziar Digón, preparamos los desayunos más completos con los que asegurar una mañana feliz. Paso número uno: regalarse esos quince minutos extra para recargar las pilas.

En un mundo ideal nos levantaríamos de la cama sin prisa, sin ruidos. Erguiríamos nuestro cuerpo respetando la higiene personal: mano derecha sobre el colchón a la altura del pecho del costado, apoya y sube espalda y baja las piernas. Luego iríamos con calma al baño, a la cocina y nos preguntaríamos qué nos apetece desayunar. ¿He dormido bien? ¿Me he levantado con hambre? ¿Tengo que cambiar mis cenas? Y tras recordar lo afortunados que somos por disfrutar de un nuevo día, nos serviríamos un rico desayuno. En un mundo ideal…

Lamentablemente, el universo no respeta las canciones que con tanto cariño y acierto compuso Disney y nos exige más ritmo. Todos revivimos esa imagen de la tostada en la boca y el café enfriándose en la encimera. Pero ante eso es necesario imponerse. Empezar el día con un buen desayuno es asegurarse energía para afrontar la jornada con vitalidad. La primera ingesta debe aportar entre el 20-25% de las necesidades energéticas. Adelanta quince minutos el reloj y regálate el momento que mereces.

Un buen desayuno se compone inicialmente de líquidos. La hidratación garantiza eficacia mental y, en el mejor de los casos, hemos estado ocho horas a palo seco. De lo contrario se rebajaría la actividad cerebral. Después no se debe olvidar incluir leche o lácteos, cereales, fruta, proteína animal o vegetal como la soja y complementarse con aceites y grasas como frutos secos o tahini para asegurar una buena lubricación.

Además hay otros trucos para empezar la mañana de una manera deliciosa no solo para el paladar, sino también para el alma. La coach y nutricionista Itziar Digón aconseja cambiar de productos cada poco tiempo para que no se tenga pereza a la hora de sentarse a la mesa recién levantado. Tiene que ser un momento agradable y bonito. De paz. Los móviles es mejor dejarlos dormir cinco minutos más. Junta a toda la familia en la mesa, educa en ese momento. Que los niños no te conozcan solo por la foto de su Comunión, o de Facebook. Y si vives sola gózalo igualmente. Sube el volumen de esa canción que tarareas cuando estás contenta. Y paladea consciente, tienes 24 horas para saborear igualmente a tu antojo.

Es importante por otro lado no demonizar productos. Igual con ellos no alimentas tu cuerpo pero sí tu alma. Permítete un antojo o este no saldrá de tu cabeza creándote ansiedad. Por ejemplo, mezcla en el porridge un cacao puro, o un poco de miel en el yogur con nueces. El dulce no es el demonio ni las cartucheras van a aparecer por una cucharada de mermelada. A veces es mejor que un bollo, ya que no deja de ser fruta conservada con azúcar. Cuenta la leyenda que su nombre procede de las confituras de naranja y azúcar que le hacían a la reina María en los años 50 cuando estaba enferma. “Marie est malade” se oía en la corte. Es un capricho agradable, atractivo, con color y hace que el paladar más goloso se sacie con poca cantidad.

Queda bien con el foie, la crema de patata, la tostada, la chía, como fondo para un café de máquina… Y las marcas del mercado como Hero innovan en ellas para incluir más fruta y dar opciones light y zero azúcar, endulzadas con fructosa y edulcorantes. Otro plus: nunca se ponen malas. Puedes tener cien botes en la nevera que te durarán hasta que los termines. Eso sí, hay que cogerla siempre con un cuchillo o una cuchara limpios. De no ser así se contaminarían echándose a perder.

Te proponemos con estas confituras tres ideas de desayuno que seguro repetirás:

  1. CONFITURA DE FRESA y tostada de aceite. Sobre una rebanada de pan de centeno de calidad (vuelve al panadero de tu barrio, te lo mereces) vierte un chorrito de AOVE, una cucharada de confitura de fresa u otro sabor afrutado y algo de jamón cocido. Que no te sorprenda. El aceite y la mantequilla tienen un sabor muy parecido y en cocina se usan indistintamente. Completa el desayuno con un té de canela y una pieza de fruta entera como una naranja.
  2. CONFITURA DE TOMATE y bagel de aguacate. La confitura de tomate es todo un descubrimiento. Una vez la pruebas se te ocurren mil platos en donde encajaría. Abre un bagel, ponle queso fresco, aguacate y confitura de tomate Hero (una cucharada son solo 50 kcal) y espolvorea unas semillas de calabaza POR ENCIMA. Un café cargado y unas frutas del bosque y ya está preparado un desayuno tan redondo como el pan.
  3. CONFITURA DE CABELLO DE ÁNGEL y porridge de avena. La avena es un ingrediente que hemos ido introduciendo al concienciarnos de que los cereales del supermercado tienen más azúcar que propiedades nutricionales. La avena se debe cocinar o dejar ocho horas a remojo, como los frutos secos, para eliminar la capa que tienen las semillas que las hacen más indigestas. Como su sabor no es muy potente, una cucharada de cabello de ángel o calabaza confitada, le da el toque exacto de dulzor y alegría para empezar el día. Con un té de jengibre y limón y una macedonia de frutas no tendrás nada de hambre hasta media mañana.

Tu cuerpo es un Ferrari y no hay que restringirle gasolina. Es el único transporte del que disponemos. Las confituras son productos que adornan y que aporta sabor en los días aburridos. La gente feliz es más eficiente.

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